| Poema de Miguel Gutiérrez a la Alpujarra |
|
|
|
| Escrito por José Miguel Martínez Alcalde |
| Miércoles, 09 de Septiembre de 2009 10:03 |
|
En el periódico “La Ilustración Española y Americana” (Madrid, 22 de Marzo de 1879) figura un poema de Miguel Gutiérrez titulado La Alpujarra, viene a decir así:
Espléndidas montañas, coronadas de nieves sempiternas. ¡Que bellezas extrañas, que armonías internas guardan vuestras lagunas y cavernas!
Inaccesible riscos, hondos barrancos, fértiles umbrías. ¡Aún vagan los moriscos entre las auras frías, llorándoos en amantes elegías!
Floridos peñascales, por donde saltan, deshechos en espumas, cristalinos raudales. ¡Quien por aquellas brumas tendiera, como el pájaro, las plumas!
Entonces cantaría, al blando son del árabe guitarra, la ignorada poesía. La hermosura bizzarra y el salvaje vigor de mi Alpujarra.
Allí Naturaleza vertió sus dones con abierta mano. Y allí de su grandeza el triste mahometano lanzó el último aliento soberano.
Cuando el simoun ardiente quema, de Agosto en el febril exceso, de la Sierra la frente. Tal vez en ella impreso deja del pueblo moro un dulce beso.
Por aquellas colinas la nieve en mil arroyos se desata. Y entre robles y encinas, en olas argentinas se derrumba la hirviente catarata.
Órgiva, de tres ríos el abrazo recibe asaz estrecho. Y a los perpetuos frios De temporal desecho, Cañar dilata con afan el pecho.
Entre sus dulces cañas yace Motril, que a América sorprende; Múrtas, en sus montañas al sol, que las enciende, de la higuera y la vid los frutos tiende.
Lanjarón, nido eterno de dulce amor y calma placentera. Ve al riguroso invierno dar a la primavera osculo blando de amistad sincera.
¿Quién a Cádiar olvida, donde libertad proclaman los moriscos, ni a Trevélez, que anida entre nevados riscos, ni a Mecina, cercada de lentiscos?
Las Guájaras, quebradas por volcanes ya extintos, zona agreste de gentes no domadas. Con sus manos alzadas Herir quieren la bóveda celeste.
Cercan montes erguidos el antiguo Guadálxus, que blanquea entre almendros floridos… ¡Allí, en rústica aldea, libre reino mi soñadora idea!
Las sobras que en Bacares van discurriendo por azul laguna oyeron mis cantares. Y los oyó la luna, que en marino peñón baño mi cuna.
Sueltas quizás, o rotas, dormirán en los valles y quebradas de mi canto las notas. Cual aves calladas yacen en las oscuras enramadas.
Y tal vez en los huecos despierten hoy, soñando las breñas sus prolongados ecos… ¡Sierras alpujarreñas, Yo iré a buscar sepulcro en vuestras peñas!
En tanto, al arpa mía dad la música y luz que la alborada a vuestro cielo envía; Y, aunque sola, y colgada de mustio sauce, sonará inspirada. |
| Última actualización el Miércoles, 09 de Septiembre de 2009 10:29 |




